En su mayoría, las alarmas de seguridad funcionan a través de sensores de movimiento. Se trata de dispositivos que se integran de forma habitual en los sistemas de servicios domóticos que se destinan a la seguridad de una parte de la casa. Elegir correctamente la ubicación de esos sensores es determinante. Es la ubicación la que garantizará que la alarma funcione correctamente y que cumpla con su tarea principal.
Distintos tipos de sensores
Así como su nombre lo indica, los sensores de movimiento son dispositivos que son capaces de identificar la presencia de un sujeto en el interior de una vivienda. Eso, lo garantizan a través del movimiento de ese sujeto. Para poder llevar a cabo esta tarea, existen diferentes tipos de sistemas. Se pueden clasificar en:
  • Sistemas pasivos
  • Sistemas activos
  • Sistemas duales
Pasivos
Lo que se conoce como sensores pasivos de movimiento son sistemas de detección de movimiento que funcionan a través de un sistema de infrarrojos. El nombre de pasivos se les es otorgado porque se trata de detectores que no emiten ningún tipo de señal para la identificación de una presencia.

Activos
Por su parte, los sensores de movimiento activos son los que emiten un pulso o señal, que son los que permiten identificar la presencia de una persona en el interior de las viviendas, especialmente en el sector en el que está el sensor mismo.

Duales
Finalmente, los sensores duales de movimiento son los que emplean de manera conjunta los dos receptores mencionados con anterioridad. Así, consiguen abarcar un espectro muy amplio de seguridad, reduciendo de esa manera el riesgo de que se generen alarmas falsas.
¿Dónde colocarlos?
Como decíamos más arriba, el dónde se colocan los sensores de movimiento es muy importante para poder garantizar que la alarma funcione correctamente como sistema de seguridad. Por eso, en el caso de los inmuebles, las opciones son las siguientes:
  • Zonas de paso de la vivienda: las puertas, las escaleras, los pasillos, entre otros. En general, todos los sitios de paso obligatorio para poder moverse por el inmueble deberían estar cubiertos por sensores para las alarmas.
  • Libres de obstáculos: los muebles u otros elementos de la vivienda que puedan obstaculizar el sensor generarán problemas en lo que respecta a la receptividad, por lo que es importante cuidar que esos obstáculos y los sensores no coincidan.
  • Lejos de ventanas o de aparatos de aire acondicionado: Tanto el viento como la circulación de aire fuerte que provocan el movimiento de cortinas y de otros detalles de la casa puede provocar falsas alarmas.